Documento Histórico

La Excomunión del Padre de la Patria.

Texto de la excomunión en contra del Padre de la Patria, Don Miguel Hidalgo y Costilla, por el Obispo de Michoacán Miguel Abad y Queipo el 23 de Septiembre de 1810

«Por la autoridad de Dios todopoderoso Padre, Hijo y Espíritu Santo de la Inmaculada Virgen María, Madre y Patrona del Salvador y de todas las Vírgenes Celestiales, Ángeles, Arcángeles, Tronos Dominios, Profetas, Apóstoles y Evangelistas, de los Santos Inocentes que en la presencia del Cordero son hallados dignos de cantar el nuevo coro de los benditos Mártires y de los Santos Confesores, de todas las Santas Vírgenes y de todos los Santos, juntamente con el bendito elegido de Dios: sea condenado Miguel Hidalgo y Costilla, ex cura del Pueblo de Dolores; le excomulgamos y anatematizamos desde las puertas del Santo Dios Todopoderoso, le separamos para que sea atormentado, despojado y atormentado, despojado y entregado a Satán y Abirán y con todos aquellos que dice el Señor, apártate de nosotros no deseando tus caminos; como el fuego se aparta del agua, así se le apague la luz para siempre a menos que se arrepienta y haga penitencia. AMEN.

«Que el Padre que creó al hombre le maldiga; que el Hijo que sufrió por nosotros, le maldiga; el espíritu santo que se derrama en el santo bautismo le maldiga; que maría santísima Virgen siempre le maldiga; que todos los Angeles, Príncipes y poderosos y todas las Huestes celestiales le maldigan; Que San Juan el precursor, San Pedro, San Pablo, San Andrés y todos los otros Apóstoles de Cristo juntos, le maldigan y el resto de los discípulos y evangelistas quienes con su predicación convirtieron al universo y la admirable compañía de mártires y confesores, que por sus obras fueron dignos de agradar a Dios, le maldigan.
«Que el Santo Coro de las Benditas Vírgenes, quienes por honor a Cristo desaparecieron las cosas del mundo, le maldigan; que todos los Santos,  desde el principio del mundo hasta las edades más remotas, amados por Dios, le condenen. SEA CONDENADO MIGUEL HIDALGO Y COSTILLA en donde quiera que esté, ya sea en la casa, en el campo o en la Iglesia.
«SEA MALDITO en vida y en muerte, sea maldito en todas las facultades de su cuerpo. Sea maldito comiendo y bebiendo, hambriento, sediento, ayunando, durmiendo, sentado, parado, trabajando, descansando y sangrando. Sea maldito interior y exteriormente; sea maldito en su pelo; sea maldito de su cerebro y en sus vértebras, en sus mejillas, en sus mandíbulas, en su nariz, en sus dientes y muelas, en sus hombros y dedos. Sea condenado en su boca, en su pecho, en su corazón, en sus entrañas y hasta en el mismo estómago.
«Sea maldito en sus riñones, en sus ingles, en sus muslos, en sus genitales, en sus caderas, en sus piernas, sus pies y uñas. Sea maldito en todas  coyuntura y articulaciones de todos sus miembros; desde la corona de su cabeza hasta la planta de sus pies, no tengan un punto bueno. Que el Hijo de Dios viviente, con toda su majestad, le maldiga y que los cielos, con todos los poderes que los mueven, se levanten contra él, le maldigan y le condenen, a menos que se arrepienta y haga penitencia. AMEN así sea, AMEN».

 

Su Muerte

El día de su fusilamiento pidió que no le vendaran los ojos ni le dispararan por la espalda (como era la usanza al fusilar a los traidores). Pidió que le dispararan a su mano derecha, que puso sobre el corazón. Hubieron de ser necesarias dos descargas de fusilería y el tiro de gracia para acabar con su vida, tras lo cual un comandante tarahumara, de apellido Salcedo, le cortó la cabeza de un solo tajo con un machete, para recibir una bonificación de veinte pesos. Miguel Hidalgo murió el 30 de julio de 1811 fusilado por las fuerzas realistas.

Miguel Hidalgo y Costilla fue fusilado al amanecer, sentado en un banco, con la mano en el corazón, los ojos vendados y un crucifijo en el patio del antiguo Colegio de los Jesuitas en Chihuahua, entonces habilitado como cuartel y cárcel y que en la actualidad es el Palacio de Gobierno de Chihuahua. A pesar de haber recibido tres descargas del pelotón, no murió; por lo que el teniente al mando ordenó a dos de los soldados disparar a quemarropa sobre el corazón del padre Hidalgo, acabando así con su existencia. Su cadáver fue posteriormente decapitado y su cuerpo enterrado en la capilla de San Antonio del templo de San Francisco de Asís en la misma ciudad de Chihuahua; su cabeza fue enviada a Guanajuato y colocada en la Alhóndiga de Granaditas, junto a las de Allende, Aldama y Jiménez.

En 1821 fue exhumado su cuerpo de Chihuahua y junto con su cabeza se le enterró en el Altar de los Reyes, de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México. Finalmente, desde 1925 reposa en el Ángel de la Independencia, en la capital. En 1868 fue erigido en su honor el Estado de Hidalgo.