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CARACTERISTICAS DE LOS LLAMADOS EVANGELIOS APOCRIFOS |
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¿Qué es un evangelio? La palabra Evangelio, proviene del griego y significa: Buena Noticia. Fue el término que los discípulos de Cristo dieron a los escritos que hablan sobre las partes más importantes de la vida, y sobre todo, de la predicación de Jesucristo. Los libros evangelios que se encuentran en la Biblia fueron escritos en tiempo de los apóstoles (la época apostólica) de igual manera que las cartas o epístolas de San Pablo, Juan y los otros discípulos. Estos escritos tienen un carácter invaluable porque reflejan la fe de la primera comunidad cristiana tan cercana a Jesucristo. Por eso están dentro de la Biblia y se les llama evangelios canónicos. Únicamente son: Marcos, Mateo, Lucas y Juan. Estos evangelios son del siglo I y los más antiguos.
¿Qué es un evangelio apócrifo? El diccionario define la palabra apócrifo como: falsificado o atribuido indebidamente. Pone como sinónimos de apócrifo las siguientes palabras: falso, falsificado, espurio, ficticio, fingido, adulterado, ilegitimo, imitado, no genuino, no auténtico. Más allá de esta definición, los llamados evangelios apócrifos fueron escritos entre el siglo II y el siglo IV, y otros mucho más tarde. Por lo tanto fueron escritos por personas que no conocieron a Cristo ni a la primera comunidad cristiana. Por esa razón no se les puede dar la misma importancia que a los evangelios bíblicos.
¿Quiénes los escribieron? Tienen dos vertientes. Algunos los escribieron cristianos muy entusiasmados que querían añadir milagros a la vida de la infancia de Cristo y para ello inventaron leyendas. De estos evangelios hay algunos con detalles muy pintorescos y hermosos, pero desafortunadamente inventan cosas y por eso la Iglesia no los aceptó como parte de la Biblia. Sin embargo no prohibió su lectura y solo aclaró que se trataban de invenciones. En muchos de estos libros se inspiraron algunos artistas para representar cosas de la vida de Jesús. La otra vertiente que escribió evangelios apócrifos está formada por diversos grupos que quisieron ver a Jesús solo como hombre, o solo como Dios, o solo como iluminado (no como Hijo de Dios, Dios y hombre) y por lo tanto escribieron cosas sobre su vida diversas a lo que dice la Biblia. Así hay libros apócrifos que escribieron diversas comunidades como: los gnósticos, los priscilianistas, los marcianistas, los docetistas, los maniqueos, etc. Todas estas comunidades, por los errores de fe que predicaban fueron llamadas heréticas (esta palabra se deriva de la palabra error). Como estas comunidades se pasaban en secreto estos libros se les dio el nombre de “apocrifo” que significa oculto.
¿Entonces no fueron escritos por los apóstoles? No. Es claro que si se escribieron en el siglo II, ya habían muerto todos los apóstoles y las personas que habían estado cerca de Cristo. Sin embargo, para tratar de que los seguidores de su secta creyeran que eran muy antiguos, decidieron ponerles el nombre de alguno de los apóstoles, o de María Magdalena, o de Pilato, etc.
¿Los primeros cristianos conocieron estos escritos? Si. Los cristianos del siglo II conocieron estos evangelios apócrifos que comenzaron a circular, pero claramente los distinguieron de los evangelios que están en la Biblia. Incluso hay documentos antiguos en los que se alerta a los cristianos para que no se dejen engañar o confundir con esos nuevos escritos porque contaminaban de errores y falsedades la fe predicada por Jesucristo y sus apóstoles. Algunos autores como San Agustín opinaban que se podía encontrar algo bueno en esos escritos, en cambio otros, como San Jerónimo rechaza totalmente esos textos porque pueden confundir a los cristianos.
¿Cuál es la principal característica de los evangelios apócrifos? Intentan llenar los vacíos de la vida de Jesús que no aparecen en los evangelios de la Biblia y pretenden hacerlo con muchos detalles. Otros intentan dar a conocer la vida y doctrina terrestre de Jesús y los detalles de su familia (María y José). Los apócrifos no son libros canónicos (no están dentro de la Biblia y tienen la pretensión de reemplazar o equipararse a los escritos de la Biblia.
¿En qué lengua se escribieron? En griego y después se hicieron algunas traducciones al latín y a algunas lenguas orientales como el Copto, Siriáco, Etíope, Armenio, Árabe y Eslavo
¿Cómo se extendieron los libros apócrifos? En oriente se difundieron en el siglo IV en la cultura Siria, Copta, Etíope, Armen y Árabe. En el siglo IX se difundieron mediante las lenguas eslavas en Serbia, Bulgaria, Rusia y Rumania. En occidente se difundieron en dos escritos de la Edad Media: La Leyenda Dorada de Santiago de la Vorágine y en el Speculum Historiae de Vicente de Beauvais.
¿Por qué se fueron perdiendo los libros apócrifos? La comunidad cristiana no tuvo el mismo interés en ellos que en los libros de la Biblia. Se hicieron algunas copias en diversas lenguas, pero conforme fueron desapareciendo las sectas que les daban seguimiento ya no se hicieron copias y solo algunos se conservaron.
¿Actualmente hay libros apócrifos originales? Algunos de ellos están desaparecidos, sólo se conocen por algunos escritos antiguos que los mencionan. La mayoría de los apócrifos que conocemos son copias de los originales, hechas en siglos posteriores. Un ejemplo es el llamado evangelio de Judas Iscariote ya que el original es del siglo II y la copia que se encontró hacia 1970 es del siglo III.
¿En dónde se custodian estos libros? Hay algunos en el Museo Copto del Cairo, Egipto; otros en el Museo del libro de Jerusalén, y otros más en diversas colecciones de museos como el de Berlín
¿Qué nos pueden enseñar los libros apócrifos? Estos libros son interesantes porque nos muestran las diversas creencias que, por errores y malas interpretaciones, se derivaron del cristianismo. También nos permite conocer como muchos grupos filosóficos o teológicos que no siguieron el cristianismo, tomaron algunas enseñanzas de Cristo y las adaptaron a su comunidad con fines diversos al cristianismo. También nos permiten conocer los distintos grupos con los que la Iglesia Católica tuvo que enfrentarse para defender la fe.
¿Todos los libros apócrifos son iguales? No. De la misma manera que en la Biblia hay una división de los libros del Nuevo Testamento, los apócrifos se dividen en evangelios, hechos, epístolas y Apocalipsis.
¿Se habían estudiado los evangelios apócrifos en los últimos años? Si. En 1853 hubo una edición crítica realizada por Tischendorf. Hubo una reedición en 1876 pero actualmente se conservan pocos ejemplares de la misma. Sin embargo en ese tiempo no se habían dado los últimos descubrimientos como los manuscritos coptos de Kenobión y los de Nag Hammadi. En 1956 hubo una publicación titulada Los Evangelios Apócrifos de Aurelio de Santos Otero, misma que tuvo una segunda y tercera edición, en 1962 y 1975 respectivamente.
¿Hay muchos libros apócrifos sobre el Nuevo Testamento? Si. Muchos de ellos están perdidos. La siguiente lista nos permite darnos una idea. 1. Evangelio de los hebreos. Escrito por la comunidad de los nazarenos 2. Evangelio de los doce o de los Ebionitas 3. Evangelio de los egipcios. Es el evangelio gnóstico más antiguo. 4. Evangelio o tradiciones de Matías. De origen gnóstico. 5. Evangelio de Tomas. De origen gnóstico 6. Evangelio de Felipe. De la comunidad gnóstica de Egipto 7. Evangelio de Pedro. Es semejante a los de la Biblia y no es herético 8. Evangelio de los adversarios de la ley y de los profetas – Escrito por los Marcionitas. 9. Memoria de los Apóstoles. Escrito por los Priscilianistas 10. Tres clases de frutos de la vida cristiana. De origen gnóstico 11. Evangelio de los cuatro rincones y quicios del mundo. De origen gnóstico de la comunidad de los S – Simonistas 12. Evangelio de Apeles. De origen gnóstico del grupo de Marción 13. Nacimiento de Maria. De origen gnóstico 14. Evangelio de Judas Iscariote. De origen gnóstico del grupo Cainista 15. Evangelio de Eva. De origen gnóstico y contra la mujer 16. Ascensión de Santiago. 17. Evangelio vivo. Del grupo de los Maniqueos 18. Preguntas de Maria. De origen gnóstico 19. Evangelio de la perfección. De origen gnóstico 20. Evangelio de Basilides. Intenta ser una compilación de los Sinópticos. 21. Evangelio de Marcion. Del grupo de los marcionistas
Además de los escritos anteriores hay varios fragmentos en papiros que so conocen como “papyraceos” 1. Fragmento evangélico de Oxyrhynchus, 2. Fragmento gnóstico de Oxyrhynchus 3. Fragmento evangélico de Fayum 4. Fragmento del Cairo 5. Logia de Oxyrhynchus 6. Fragmento evangélico ‘Egerton’ 7. Evangelio de María Magdalena 8. Fragmentos evangélicos coptos
También hay una colección llamada “Agrapha”, que pretende decir que se trata de las mismísimas palabras pronunciadas por Jesucristo. En estos textos hay dos origenes: uno cristiano y uno musulmán.
Hay otros nueve libros que se pueden llamar en conjunto: Apócrifos de la Natividad porque pretenden dar información sobre la infancia de la Virgen María y la infancia de Jesucristo. Estos textos son los siguientes: 1. Protoevangelio de Santiago 2. Pseudo Mateo 3. Libro sobre la natividad de María 4. Extractos del liber de infantia Salvatoris 5. Evangelio del Pseudo Tomás 6. Evangelio árabe de la infancia 7. Historia de José el carpintero 8. Evangelio armenio de la infancia 9. Libro sobre la infancia del salvador También hay textos que se refieren a la pasión de Cristo y tienen los siguientes títulos: 1. Evangelio de Pedro 2. Ciclo de Pilato 3. Actas de Pilato 4. Relación de Pilato 5. Tradición de Pilato 6. Muerte de Pilato 7. Declaración de José de Arimatea 8. Venganza del salvador 9. Sentencia de Pilato 10. Evangelio de Bartolomé
Hay libros que hablan sobre la asunción de la Virgen María al cielo: 1. Libro de san Juan evangelista el teólogo 2. Libro de Juan arzobispo de Tesalónica
Y finalmente hay un libro que se dedica a la Correspondencia entre Jesús y el rey Abgaro de Odessa.
Una gran cantidad de textos que son interesantes en su lectura pero que no añaden, ni cambian, lo que por su antigüedad e importancia menciona la Biblia.
COMENTARIO SOBRE EL EVANGELIO DE JUDAS Con relación a la nota sensacionalista dada a conocer por la prensa el pasado 7 de abril, sobre la aparición de un “nuevo evangelio” denominado “El evangelio de Judas”, y ante la confusión de los mismos medios de comunicación y de muchas personas, la Arquidiócesis Primada de México da a conocer a la opinión pública las siguientes aclaraciones:
La estudiosa protestante, Elaine Pagels, afirmó temerariamente que se trataba de un testimonio que junto con otros de la misma antigüedad, “hacen estallar el mito de una religión monolítica y demuestran lo diverso y fascinante que era el temprano movimiento cristiano”.Lo que no se aclara desde el principio, ni les interesa aclarar a los “estudiosos” promovidos por la comercializadora de la ciencia “National Geographic”, es que se trata de un texto que pertenece a un grupo herético (herejía en significa error) llamado “los gnósticos” que proliferaron en el siglo II después de Cristo, y que dicho evangelio es producto de la imaginación fantasiosa del autor, pero no tiene nada que ver con el auténtico testimonio de los apóstoles que nos lleva hasta la verdadera historia y al verdadero personaje de Jesús de Nazaret.
Los cuatro Evangelios que conocemos dentro de la colección del Nuevo Testamento, nos refieren las noticias y los testimonios de aquellos que estuvieron junto a Jesucristo y que vivieron con él, paso a paso, todos los acontecimientos. Ahora bien, en los auténticos Evangelios reconocidos por la Iglesia hay un testimonio unánime: la traición de Judas, su arrepentimiento y su trágica muerte, no tenemos motivos serios para pensar que siguió vivo y más aún, que escribió un evangelio.
Fue después de la mitad del siglo II cuando una avalancha de textos con “nuevas revelaciones” quisieron colocarse por encima de los auténticos Evangelios que dieron origen al cristianismo. Son textos con una visión ajena al pensamiento hebreo, totalmente fuera de contexto histórico, con una clara ideología anticristiana y antijudía, y que no reflejan en lo más mínimo el pensamiento de Jesucristo ni la vida de sus discípulos. Están llenos de las mitologías de religiones mesopotámicas. Circulaban secretamente entre grupos de “iniciados” por lo que se les llamó apócrifos (ocultos), que con el tiempo ha venido a significar lo que son estos escritos: falsos.
El evangelio de Judas, pertenece a la época y a la secta de los gnósticos del desierto de Egipto, descubiertos hacia 1947 y publicados entre 1972 y 1979, conocidos como la “Biblioteca Copta de Nag Hammadí”. Todos estos textos fueron analizados en su tiempo por la Iglesia del siglo II y desautorizados por sus falsedades. Conservamos el libro fundamental que hace ver las mentiras de sus afirmaciones en relación a la auténtica historia y enseñanza sobre Cristo. Se trata del Libro de san Ireneo de Lyon, escrito hacia el año 180 y conocido como “Contra los Herejes” pero que en su título original nos hace ver todo su contenido “Desenmascaramiento y derrocamiento de la pretendida pero falsa gnosis”.
San Ireneo de Lyón menciona en esta obra el “evangelio de Judas” en el Libro I capítulo 31, parágrafo 1, diciéndonos que pertenece a los herejes conocidos como los cainitas, quienes sostenías que Caín era un ser superior al mismo creador de este mundo (la sabiduría), “Y dicen que Judas el traidor fue el único que conoció exactamente todas estas cosas, porque solo él entre todos conoció la verdad para llevar a cabo el misterio de la traición. Para ello muestran un libro de su invención, que llaman el evangelio de Judas” (san Ireneo, Ad. Haer. I,31,1). ¡Qué casualidad, Caín y Judas son para estos herejes los personajes buenos!.
Resulta fascinante y altamente atractivo para la mercadotecnia jugar con los términos “auténtico” y “evangelio”. Los titulares de los periódicos también juegan con estas ambigüedades. Sin embargo, cabe puntualizar que, en la antigüedad se usó ampliamente la pseudonimia, es decir la atribución de una obra a un personaje que representara autoridad, o un papel simbólico dentro de la comunidad. El evangelio de Judas puede ser comparado, de acuerdo con los contenidos doctrinales, a otros seudo evangelios encontrados en Nag Hammadi, que también falsamente se atribuyen a los apóstoles o a personajes importantes del Evangelio, entre ellos encontramos el evangelio de Felipe, el apócrifo de Juan y el Evangelio de Tomás entre otros.
El contexto mercadotécnico de la presentación del evangelio de Judas coincide con la Semana Santa, que es el tiempo más importante del calendario cristiano, en particular con el tiempo en que la figura de Judas resulta particularmente relevante. El título propuesto en la programación televisiva parece presentar un documento “secreto”, el cual más bien debía ser catalogado como un documento, hasta ahora, “desconocido” o “desaparecido”. Los titulares de algunos medios presentan este evangelio como carta de exculpación de Judas, cuando en realidad no parece ser ese el tema principal del libro, sino más bien transmitir una serie de conocimientos supuestamente privilegiados a través de él, con el fin de ofrecer salvación. La Iglesia, de todas formas, enseña que con respecto a la responsabilidad en la muerte de Jesús habrá que atribuirla a todo hombre pecador, y no al pueblo judío o a una persona en particular (cfr. Catecismo de la Iglesia Católica #598)
Resulta ridículo pensar que los cimientos de la fe cristiana puedan resquebrajarse con un supuesto nuevo evangelio que es producto de la imaginación del autor y de la desviación doctrinal del tiempo en que fue escrito y que nada tiene que ver con la verdad sobre Jesucristo. |